Bolivia evalúa sumar el USDT al sistema nacional de pagos
Con escasez de dólares y transacciones cripto creciendo 630%, Bolivia estudia formalizar el uso de USDT junto al boliviano. Qué cambia y qué no.
El ministro de Economía de Bolivia, José Gabriel Espinoza, confirmó que el gobierno evalúa un marco regulatorio para incorporar el USDT de Tether al sistema nacional de pagos, junto al boliviano y al dólar. No es un anuncio menor: Bolivia lleva meses sin dólares suficientes en el sistema bancario, y las cifras del propio Banco Central muestran que las transacciones con criptoactivos pasaron de 46,5 millones de dólares en el primer semestre de 2024 a 294 millones en el mismo período de 2025 — un salto de más del 630%. El gobierno no está reaccionando a una tendencia incipiente; está tratando de ponerle reglas a algo que ya sucede a gran escala.
Por qué Bolivia llegó a este punto
La escasez de dólares en Bolivia no es nueva, pero se agravó al punto de forzar cambios estructurales. El Banco Central de Bolivia (BCB) abandonó su paridad cambiaria fija y ahora empezará a devolver, a partir de julio, 933 millones de dólares en depósitos que estuvieron congelados por la crisis de liquidez. Mientras el sistema bancario tradicional restringía el acceso a divisas, hogares y empresas encontraron en USDT y USDC una forma de conseguir dólares digitales sin depender de una cuenta bancaria con saldo disponible.
Esa migración no fue impulsada por el Estado — fue orgánica. Comprar USDT con instrumentos de pago electrónico era ilegal en Bolivia hasta junio de 2024, cuando el BCB levantó una prohibición vigente desde 2014. Una vez destrabado ese canal, el uso de stablecoins se aceleró en paralelo a la crisis cambiaria, hasta representar una porción del sistema financiero demasiado grande para que el gobierno la siga tratando como un fenómeno marginal.
Qué propone el gobierno y qué todavía no existe
La propuesta busca que USDT funcione como "una moneda más" dentro de los rieles de pago regulados, sin convertirse en moneda de curso legal. El boliviano seguiría siendo la única moneda oficial del país; USDT operaría como un instrumento adicional reconocido para pagos cotidianos, ahorro y comercio, de forma similar a como ya circula el dólar físico en la economía boliviana desde hace décadas.
Es importante distinguir el anuncio de una implementación real. Bolivia todavía no publicó normas de aplicación, no eligió proveedores de pago, no fijó una fecha de lanzamiento y no declaró a USDT moneda de curso legal. Lo que existe hasta ahora es una evaluación técnica en curso, con el propio Espinoza aclarando que cualquier avance "requiere un marco regulatorio robusto y controles antilavado sólidos" — una condición directamente ligada a que Bolivia permanece en la lista gris del GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional) desde 2025 por debilidades en su régimen de prevención de lavado de activos.
La diferencia con la adopción informal en la región
El caso boliviano contrasta con lo que ocurrió en otros países de la región, donde el USDT llenó un vacío sin que el Estado interviniera — como en Venezuela tras los terremotos de junio, donde fondos de exchanges y organizaciones cubrieron una emergencia mientras la banca tradicional colapsaba. Ahí, la adopción fue de abajo hacia arriba: usuarios y plataformas privadas resolviendo un problema inmediato sin esperar una norma.
Bolivia intenta lo opuesto: formalizar desde el Estado un uso que ya es masivo, en lugar de dejarlo circular fuera del sistema regulado. Esa diferencia importa porque cambia los incentivos. Un marco estatal podría dar a los usuarios protecciones que hoy no tienen — reglas claras sobre custodia, resolución de disputas, requisitos de las plataformas que operan como puente entre USDT y el sistema bancario — pero también implica más supervisión y trazabilidad sobre transacciones que hasta ahora se movían con menos fricción regulatoria.
Bolivia se suma así a una tendencia regional donde el USDT ya es, según reportes recientes, más buscado por los usuarios que el propio Bitcoin en varios mercados — un patrón que ya se documentó en otros países de LATAM y que aquí encuentra su versión más extrema: un gobierno considerando integrar formalmente esa preferencia en su política monetaria.
Qué mirar de cerca
Dos señales concretas marcarán si esto avanza o queda en anuncio:
- Un borrador de reglamento con plazos definidos — hasta ahora no existe ninguno, solo la evaluación técnica que mencionó Espinoza
- Cómo resuelve el gobierno la tensión entre la lista gris del GAFI y el acceso rápido a dólares digitales — un marco demasiado restrictivo podría empujar de nuevo la actividad hacia canales informales, mientras uno demasiado laxo complicaría la salida de Bolivia de esa lista
Para quien ya usa USDT como reserva de valor en un contexto de escasez de dólares, la recomendación práctica no cambia mientras la propuesta boliviana sigue en evaluación: verificar que la plataforma usada esté regulada, y monitorear la paridad de la stablecoin frente al dólar con una herramienta como el monitor de de-peg de stablecoins antes de mover montos grandes. Puedes convertir bolivianos o dólares a USDT en Zest Exchange.